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Análisis: Amazing Alex

Es mentar a Rovio y saltan las alarmas, poniéndose a imprimir dinero los dispositivos Apple en un radio de 100 metros. Que no todo el mundo es capaz de lograr que sumando todas las plataformas en las que se ha desarrollado su juego, éste sea descargado mil millones de veces, literalmente. Evidentemente les hablo de Angry Birds y la debacle sociocultural que ha traído desde su lanzamiento hace un par de años, con todos los críos deseosos de coger el smartphone de sus padres para jugar con los pollos mosqueados, amén del sinfín de merchandising y productos derivados que han alzado a la marca hasta un icónico status de conocimiento por las masas casi al mismo nivel que el fontanero de Nintendo.

La idea en sí no fue revolucionaria ni mucho menos. El planteamiento de Angry Birds bebe de recursos que van desde lo planteado por los Worms de Team17 a los clásicos juegos de tanques donde debemos medir el ángulo y fuerza del disparo o para tirar más de cerca sazonado con la interacción de físicas. O tirando más de cerca, recurrió al planteamiento del conocido juego flash Crush the Castle. La originalidad, a estas alturas de la película, no tiene por qué estar asociada al éxito, siendo la clave más el hecho de saber presentar un producto existente con una estudiada y perfilada presentación audiovisual que resulte atractiva y un nivel de desafío consecuente con su público objetivo que otra cosa. Pura psicología.

Por eso ahora vuelven a replantear un concepto ya machacado dándole un par de capas de barniz a una idea existente con el conocimiento de saber lo que le gusta a la gente. Casey’s Contraptions fue un juego lanzado para terminales iOS que se regía por los principios de las máquinas de Rude Goldberg: una reacción en cadena que provoca una serie de interacciones físicas que desembocan en una consecución de eventos mundamos. Ya saben, las fichas de dominó que empujan una pelota que se desliza por una rampa hasta pulsar un botón que abre una trampilla de la que cae una pelota. O lo que es lo mismo, el planteamiento del clásico de The Incredible Machine de Jeff Tunnell.

Rovio, al ver el potencial del juego, decidió hacerse con los derechos del mismo, haciéndolo desaparecer del App Store hace unos meses y relanzándolo ahora tanto para terminales iOS como Android bajo el nombre Amazing Alex, manteniendo su estructura pero afinando el apartado gráfico y los puzzles incluidos. En este caso, y precisamente por ese intento de velar por la afinidad con el usuario, se nos presenta a Alex, un espabilado jovenzuelo que disfruta en su tiempo libre realizando máquinas de Goldberg con los juguetes de su dormitorio. Bajo esa premisa se nos plantean una serie de rompecabezas a resolver en los que debemos ubicar en pantalla una serie de objetos para que se cumpla la reacción deseada.

Y la cosa funciona precisamente por ese afán del estudio por hacer las cosas bien. Tras decenas de niveles realizados para Angry Birds, su dominio de la escalabilidad en la consecución de niveles y coherencia en los desafíos propuestos hacen que resulten de lo más excitante por su versatilidad en la resolución. 109 niveles divididos en cuatro capítulos de dificultad ascendente en los que además de la propia finalización del objetivo, se insta a la obtención de tres estrellas repartidas por el escenario que debemos recoger haciendo que los elementos utilizados pasen sobre ellas.

Aún habiéndome inflado de jugar a los anteriores juegos mencionados de Turnell y sus coetáneos, muchos niveles de Amazing Alex resultan más excitantes y reveladores que aquellos por lo que les acabo de mencionar, las incontables posibilidades de resolución. Un puzzle no tiene una forma de resolverse rígida, sino que por medio del ensayo y error podemos acabar montando un cirio de pasarelas, pelotitas y cuerdas que nos permitan seguir avanzando habiendo cumplido el requisito de forma inesperada y original. Aunque resulte simple y anodino en apariencia, un diseño tan minucioso que permita tal grado de versatilidad sin recurrir a lo absurdo o incoherente es un tremendo logro que convierte al juego en un sumidero de tiempo por un planteamiento tan embriagador como exigente, que no resulta frustrante en ningún momento y nos incita a seguir combinando cachivaches.

Les he hablado del nostálgico y cercano planteamiento visual y de la complejidad y buen hacer en el desarrollo de los puzzles. La tercera pieza de la trifuerza sobre la que se sustenta el buen hacer del juego está en que, aún con lo enrevesado de su naturaleza, no se olvida en ningún momento que esto es un juego despreocupado para smartphones, por lo que no se entretiene con milongas. No hay cientos de objetos diferentes con los que interactuar, sino que con una veintena ya da para los 109 niveles antes mencionados e incluso un editor personalizado con el que crear nuestros propios niveles y compartirlos con la comunidad.

Y ahora viene la pregunta del millón sobre si el juego será capaz de alcanzar el éxito de su predecesor. Angry Birds, aún cuando su planteamiento tiene un casi místico hipnotismo dada la espartana propuesta, tuvo el don de la oportunidad y estuvo en el momento adecuado en la plataforma correcta. Eso, unido a una campaña de marketing como pocas se han visto más allá de las consolas de sobremesa ha propiciado el ascenso hasta esos mareantes mil millones. Actualmente, tras nueve días desde su lanzamiento, Amazing Alex se encuentra en la primera posición en el Top de aplicaciones de pago y el 22 en el global, habiéndose creado durante la primera semana más de 10.000 niveles personalizados. Aún así, y al considerarse una marca completamente nueva, no hay un sustrato de usuarios como el que sí disfrutaban las diversas secuelas de los pajarillos mosqueados.

Amazing Alex es un buen juego, claro, desafiante y directo. Actualmente se puede encontrar tanto en Android como en iOS, aunque en ésta última plataforma se ha optado tristemente por dividir la versión para iPhone y la de Android en vez de crear una aplicación universal. Posee ese halo de perfección y concreción que Rovio ha desarrollado con los años, y no se olvida jamás de que estamos ante un videojuego para terminales móviles, por lo que resulta fácil de controlar, simple en su aprendizaje y de progresiva y calibrada dificultad. No estamos ante el nuevo Angry Birds, pero sí ante un dignísimo sucesor de aquellos The Incredible Machine.

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    Sergio Montero Vela vía Facebook
    Soldado destinado
    20 julio, 2012

    demasiado facil, y si te atascas el juego te ofrece las soluciones o incluso los otros jugadores pueden compartir las suyas, si no fuera por eso estaría bien…

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    Raúl F. Rosso vía Facebook
    Soldado destinado
    20 julio, 2012

    Hombre, eso ya es la fuerza de voluntad de cada uno. Yo cuando me he atascado he aguantado sin mirar hasta sacarla. ¡Los dos últimos bloques de niveles bastante chicha!

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    Axel
    Recluta
    20 julio, 2012

    Tiene buena pinta, el tema de compartir niveles puede ser la hostia. Pierde puntos por ser de pago :(.

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    LooKs
    Recluta
    25 julio, 2012

    Este juego lo inventó Sierra, se llamó The Increible Machine, es un plagio muy cantoso….

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    Rovio muestra Bad Piggies, el spin-off de Angry Birds
    Recluta
    18 septiembre, 2012

    [...] está obsesionada con perpetuar su éxito. Si bien la jugada con Amazing Alex no les salió nada mal en cuanto a las ventas conseguidas, no anda ni mucho menos a la zaga de las [...]

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    Análisis: Bad Piggies
    Recluta
    2 octubre, 2012

    [...] han sido la gran fuente de estudios de la desarrolladora, y por mucho que lo haya intentado con cosas como Amazing Alex, no hay forma de separar obra de creador. Y menos ahora con Bad [...]

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    Análisis: Bad Piggies
    Recluta
    12 junio, 2013

    [...] han sido la gran fuente de ingresos de la desarrolladora, y por mucho que lo haya intentado con cosas como Amazing Alex, no hay forma de separar obra de creador. Y menos ahora con Bad [...]

Fuego cruzado, ten cuidado donde apuntas.