ENLIST WITH FACEBOOK
--

Análisis: Civilization V Gods and Kings

Civilization V, que salió a la venta hace ya casi dos años, fue un claro paso atrás dentro de una las franquicias de estrategia por turnos más importantes de la historia de los videojuegos. Si bien seguía – y sigue – siendo un título más que notable y un auténtico sumidero de horas para cualquiera dispuesto a rendirse a su relativamente compleja mecánica, la ausencia de dos elementos que sí estaban presentes en su entrega anterior hacía que los que llevábamos un tiempo jugando a esto sintiésemos que nos faltaban algo. Gods and Kings, la primera expansión real del juego (el resto han sido pequeños DLCs con nuevas civilizaciones y escenarios), ha llegado con la sana misión de recuperar estas dos ausencias, religión y espionaje, añadiendo al conjunto unas cuantas novedades que, en pocas palabras, lo mejoran considerablemente.

Si bien es cierto que Civilization V se convierte en un juego más completo y divertido una vez le instalamos Gods and Kings (lo mismo le ocurrió a Civilization IV con Beyond the Sword), no es menos cierto que los nuevos aspectos incluidos dentro de la mecánica podrían haber sido algo mejorables y, pese a todo, sigue transmitiendo una extraña sensación de que se ha perdido la oportunidad de hacer un juego aún mejor. Claro que bien pensado, y teniendo en cuenta que a estas alturas supero las ciento diez horas de juego, tampoco sé hasta qué punto sería sensato que el juego de Firaxis se hiciese aún mejor. En cualquier caso, y como el análisis de Civilization V lo tenéis aquí, en las líneas siguiente me centraré exclusivamente en las novedades de su expansión.

La primera de ellas y posiblemente la más importante y mejor llevada es la religión, que cambia sustancialmente con respecto a Civilization IV pero ofrece una nueva variable muy interesante a la hora de planificar la estrategia global, pues viene con un nuevo recurso bajo el brazo: la fe. Esto ha hecho que muchos edificios y maravillas en lugar de dar cultura a secas den fe, que podremos utilizar para comprar unidades y edificios exclusivos que tan sólo se pueden adquirir de esta forma (de una manera muy similar a como se compran edificios y unidades con oro). Esto, por supuesto, es sólo una pequeña parte de la mecánica de la religión en el juego, ya que como venía siendo habitual en la saga, podremos fundar nuestro propio culto y propagarlo mediante misioneros e inquisidores (comprados con fe) por todos los continentes del mapa. Lo mejor que se puede decir sobre el nuevo sistema de religión es que dentro de su simpleza funciona a la perfección. Con esto quiero decir que sin necesidad de complicar lo más mínimo la mecánica general del juego, Firaxis ha logrado introducir un nuevo concepto que no sólo no desentona sino que mejora el conjunto considerablemente.

El segundo gran añadido de Gods and Kings, el espionaje, sin embargo no resulta tan satisfactorio. Su principal problema es que abusa en exceso de simplificar las cosas y reduce algo tan importante (que en Civilization IV: Beyond the Sword contaba con su propio recurso) a un menú muy sencillo en el que básicamente seleccionaremos la ciudad del mundo a la que queremos mandar a los espías que vayamos consiguiendo, algo que se hace automáticamente a medida que avanza la partida. Y las posibilidades tampoco son demasiado numerosas: ubicarlos en nuestras ciudades para contrarrestar la labor de los espías enemigos, mandarlos a una ciudad de otra civilización a robar tecnologías o enviarlos a ciudades estado para obtener su favor. Poco más se puede hacer aquí. Porque sí, los espías suben de nivel y pueden interceptarse unos a otros, pero en la práctica resulta mucho menos emocionante de lo que parece, ya que todo esto, de nuevo, es automático y se desarrolla exclusivamente una pequeña pantalla del menú. Pese a todo, la sensación es que Civilization V está mejor con espionaje que sin él.

Dejando estos dos “grandes” añadidos de lado, el resto de novedades incluidas en Gods and Kings son bastante menos notorias a primera vista. Eso sí, una de ellas, las mejoras en las relaciones políticas tanto con otras civilizaciones como con las ciudades estado, mejoran considerablemente Civilization V. Uno de los puntos flacos del juego original eran las escasas posibilidades que teníamos a la hora de entablar relaciones con la inteligencia artificial, algo que se ha solucionado con unos líderes más razonables (en condiciones normales) y un mayor abanico de opciones de diálogo con ellos. Podremos abrir embajadas en otros países, denunciar públicamente las acciones de otras civilizaciones o advertirles de que no funden ciudades cerca de nuestras fronteras o no negocien con ciudades estado que estén bajo nuestra protección. Esto aporta una nueva aunque fina capa de complejidad al sistema de política exterior, que es bastante de agradecer y de nuevo hace que el juego original mejore considerablemente.

El resto de novedades en Gods and Kings se pueden resumir en un puñado de civilizaciones más con sus correspondientes unidades y edificios exclusivos, nuevos escenarios, más maravillas y maravillas naturales y una cierta mejora en la inteligencia artificial bélica de nuestros enemigos… que por desgracia sigue sin ser especialmente astuta. Como curiosidad cabe destacar que los Mayas, una de las nuevas civilizaciones añadidas, en lugar de ver la fecha como el resto, la ven según su propio calendario, aunque podremos ver su equivalente con dejar el cursor sobre la ristra de números incomprensibles.

En resumen, Civilization V es mejor juego con Gods and Kings instalado. Por supuesto tiene fallos, detalles mejorables y elementos que los que llevamos ya unos cuantos “Civilizations” a las espaldas echaremos en falta, pero las novedades hacen que la experiencia de juego en general sea más redonda y la mecánica aún más divertida y adictiva si cabe. Podría haber sido mejor, pero estamos hablando de una expansión que añade el material suficiente, (y de la suficiente calidad) como para no decepcionar a ningún ávido conquistador ansioso por disfrutar de nuevos retos.

Abre fuego, sé el primero en comentar.