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Análisis: Of Orcs and Men

Da la sensación de que la gente de Cyanide está cogida por las partes nobles, encarceladas y lisiadas por una indescifrable imposición dadas sus interesantes propuestas que por norma general suelen desembocar en productos que no acaban de resultar redondos. Como si a su equipo de desarrollo le faltase un pequeño hervor del que no sale desde hace muchos años. Los Pro Cycling Manager o el mediocre Game of Thrones no se quitan el sambenito, aunque luego les pilla el día lúcido y te sacan un Blood Bowl con el que se redimen todos los pecados, pero el espíritu del eternamente segundón siempre está ahí presente.

Por eso me resultó chocante Of Orcs and Men. Quizás atraído por una estética muy trabaja deudora de los flirteos del estudio con los productos de Games Workshop pensé que esta fantasiosa “buddy movie” sería por fin el desvirgamiento de Cyanide y el alzamiento de su status hasta la primera división del ocio electrónico, pero al final todo ha desembocado en una evolución natural de lo propuesto en su anterior juego basado en la obra de George R.R. Martin en cuanto a su mecánica y planteamiento, lo cual es tan bueno como malo, y también diferente, que es lo que podría consolarnos.

Arkail es un orco de esos de pegar primero y preguntar después. Estigio es un goblin que prefiere pasar desapercibido y enjuiciar al mundo con su afilada lengua. Juntos realizarán el viaje de sus vidas con el que acabarán con el tiránico imperio humano que hace peligrar el bienestar de sus razas. Todo esto suena como la voz en off de una película de colegas, los Mel Gibson y Danny Glover de las razas verdes, una irreverente pareja cuyo protagonismo está por encima del propio desarrollo de su aventura. Vamos, un riesgo si su ejecución no está a la altura al no existir otra piedra sobre la que apoyarse.

Demasiada simpleza para tanto que podía dar de sí el asunto. Una aventura terriblemente lineal centrada fundamentalmente en la sucesión de combates, con un sistema de pausa dinámica donde tenemos que elegir habilidades y elaborar secuencias de acciones alternando entre los dos personajes protagonistas. Del equilibrio de uso entre las filosofías de combate de ambos personajes está la gracia del avance. Arkail pega porrazos hasta que se mosquea y entra en un modo “berseker”, mientras que Estigio se centra en el combate a distancia y el sigilo para sorprender por la espalda. Dependiendo de nuestro estilo de juego iremos potenciando las habilidades de ambos y potenciando determinadas aptitudes a medida que subimos niveles y desarrollamos nuevas acciones.

No hay más misterio. Alguna conversación que otra con elección de respuesta que en cierta medida puede cambiar algunos de los eventos futuros, pero al final el único aliciente de rejugar es elegir otras vías de desarrollo y otra forma de pelear. De nuevo nos quedamos cortos al despachar el juego en unas recias diez horitas en las que no hacemos mucho más que lo comentado más allá de superar algún que otro encargo secundario. Lo peliagudo de todo esto es que Of Orcs and Men no vende lo que muestra. Hay un error en su fachada publicitaria que induce a la incertidumbre del mismo modo que sucedió con Game of Thrones. Y es una pena que tenga que mancillar estos credenciales mencionándolo de nuevo.

El juego es bonito en foto, como una señorita de mucho sex appeal que la lía cada vez que abre la boca. Esa seducción visual se fastidia en cierto modo al ver el juego en movimiento y comprobar que más allá de las bonitas texturas y modelados la cosa no se mueve todo lo bien que debería, del mismo modo que el sistema de juego, aunque interesante sobre el papel, parece chirriar al tener una presentación “poderosa” y una ejecución por turnos a la que le falta chispa, emoción y satisfacción. Un quiero y no puedo que no es de por sí una crítica negativa, sino la enorme sensación de que la gente de Cyanide se autoimpone el no ser ambiciosos y aprobar de forma raspada.

Que nadie se alarme. Of Orcs And Men es divertido mientras dura, resulta excitante ver cómo los protagonistas sueltan tacos por doquier y hablan con un acento y ademanes chabacanos en un entorno impropio de esa jerga. Los desafíos son bastante exigentes, y por suerte no basta con realizar ataques a diestro y siniestro, teniendo que trazar estrategias para acabar con grupos numerosos de enemigos. Moriremos muy a menudo, y la satisfacción por superar un tramo complicado es muy gratificante. Una lástima que tal sensación sea demasiado pasajera y olvidable.

Una bonita propuesta que aunque maquillada como el enésimo juego de acción descerebrado rasca un poquito para ofrecer algo diferente aún cuando se publicita como lo que no es. Del mismo modo, una vez descubierta tal revelación, uno espera más profundidad para darle coba a este sesudo sistema de combate y protagonistas tan sugerentes. Al final, todo queda entre dos aguas con un producto que, aún siendo divertido y hasta cierto punto original, no explota ninguna de sus potenciales facetas. A Cyanide le falta muy poquito para cuajar, quizás a la próxima.

Dos colegas verdes de aventuras
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    Bitacoras.com
    Recluta
    29 octubre, 2012

    Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Da la sensación de que la gente de Cyanide está cogida por las partes nobles, encarceladas y lisiadas por una indescifrable imposición dadas sus interesantes propuestas que por norma general suelen desembocar en productos ……

Fuego cruzado, ten cuidado donde apuntas.