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Análisis: Sonic & All-Stars Racing Transformed

No vamos a engañar a nadie: Sonic & SEGA All-Star Racing nació como el enésimo quiero y no puedo que fusilaba la propuesta instaurada por los Mario Kart desde los anales del subgénero de las “carreras locas de karts”, donde recurriendo a la añoranza de viejos monigotes de la compañía nos ofrecía un simpaticón juego de carreras cuya única baza diferenciadora era el roster de personajes y los diferentes guiños y cameos para poner tierno a Segueros ya canosos, aunque resultaba muy difícil sustentar toda la experiencia en el hecho de poder controlar a Alex Kidd a lomos de su motocicleta roja. La presente secuela pretende distanciarse del inevitable sambenito con un más y mejor en toda regla, así que les voy a contar en qué se ha saldado todo esto.

Soy muy bobo y me suelo vender con excesiva facilidad por culpa de lo retrógrado y fan de lo vetusto que soy, por lo que nada más ver a Ristar con el banderín de salida ya me entra una gusanillo que no me aguanto. El problema que arrastraba la marca era que la primera parte estaba entre dos aguas, manteniendo unas aspiraciones enfocadas al público infantil tanto en lo visual como en la simpleza de su desarrollo, mientras que toda esa recuperación de viejos iconos tan solo conocidos por los más puretas estaba enfocada a un jugador totalmente diferente. Por suerte, esta vez SEGA ha tenido las cosas bastante más claras.

El juego, aún en su nivel de dificultad menor, resulta desafiante. El mayor aliciente, más allá de la evidente necesidad de exprimir el juego al máximo compitiendo con otros jugadores reales, está en ir desbloqueando todo el contenido inicialmente vetado, desde nuevos personajes a circuitos o variaciones en las características de nuestro vehículo entre otras cosas. Además, la cosa no se basa tan solo en realizar carreras multitudinarias, sino que existen pruebas de distinta índole que dan variedad a la progresión en el juego.

Lo mejor de todo es que este afán por la completitud compensa un montón. En el nostálgico paseo nos topamos con el enano de Golden Axe, Los protagonistas de NiGHTS into Dreams o a Joe Musashi de Shinobi, por no hablar de recorrer un circuito marítimo en el que corremos al son de la tonadilla del After Burner o el barrio de Shibuya al estilo de Jet Set Radio. Y la cosa es que para superar los niveles de dificultad intermedios y altos en algunas pruebas sudaremos cosa mala: ya no es un juego de niños, sea cual sea el sentido con el que se tome la expresión.

26 monigotes y dieciséis circuitos divididos en cuatro ligas, todo aderezado con el triángulo conceptual que da nombre al juego. Además de manejar a trastos sobre ruedas, determinadas zonas de los escenarios hacen que éstos se transformen en vehículos aereos y marítimos, cambiando en gran medida la forma de manejarse, aunque en general la tónica sigue siendo la de su antecesor, derrapar para conseguir pequeños empujones de turbo, conseguir ítems de efectos variables y aprovecharse de los impulsores y atajos que hay por el escenario. No hay mucho más que rascar.

De hecho, aunque se hayan resuelto los problemillas conceptuales de la primera entrega, se sigue anclado en una serie de formalismos mainstream con los que amortizar la inversión y seguir vendiéndose como un juego para todo tipo de público. Puestos a recuperar viejas glorias, que se hubieran esmerado más habiendo el plantel que hay a la sombra de la compañía que una vez fue grande y libre. ¿Qué sentido tiene incluir al protagonista de Wreck-it Ralph!, la próxima película de animación de Disney o a la piloto femenina de fórmula Nascar Danica Patrick? Claro, supongo que el primero de estos dos es mucho más vendible que un Kid Chamaleon o Axel de Streets of Rage… por desgracia, la mayoría manda. Aún así, las ansias casposas quedan cubiertas con creces, y como suele pasar, ya se encargarán de enmendar las flagrantes ausencias con los DLC de turno.

Puestos a comparar con algo que no sea lo obvio, el mismo día de lanzamiento se ha lanzado el videojuego F1 Race Stars, muchísimo más afín a las propuestas de Nintendo que este que tenemos entre manos. Ambas demos están en los bazares de descarga habituales para que comparen cual detergente. Si hay que darle algún sello de identidad a Transformed es lo pseudo-epiléptico de sus carreras, mucho más dinámicas que antaño gracias a los constantes y enlazados cambios de vehículo, amén del cacao que se monta cuando competimos con otros ocho corredores mientras que todos utilizan power-ups y sufren o se benefician de las diversas trampas y atajos que hay en los circuitos.

Las carreras, más allá de resultar estratégicas, son dinámicas y caóticas, fomentándose en muchos casos el factor sorpresa. Esto resulta revelador en el modo multijugador, ya sea online como local, donde podemos competir con otros tres jugadores en una misma consola. El problema viene cuando nos dejamos los dedos contra la máquina a la hora de superar pruebas y el resultado de las mismas acaba dependiendo demasiado del ítem aleatorio que nos toque durante la última vuelta. Esta apuesta por la imprecisión tiene cosas tanto buenas como malas.

Por todo esto, no me queda más remedio que recomendar el juego a los usuarios más despreocupados que busquen rebañar un poco toda esa imaginería instaurada por SEGA durante las últimas tres décadas en un juego que además de ser un sentido (aunque algo escueto) homenaje a la compañía, es además un dignísimo juego competitivo que por fin ha logrado distinguirse de la competencia de la que nació. Y a estas alturas en las que todo es una copia de una copia, es un mérito sentirse genuino.

Nostalgia por tierra, mar y aire
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    Sergio Montero Vela
    Soldado destinado
    26 noviembre, 2012

    Es frustrante de lo dificil que llega a ser…

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    Aitor Hermoso
    Mayor
    27 noviembre, 2012

    Pues a mi me parece que se han pasado con los efectos que rodean a la carrera, lo que lo hace en ocasiones dificil de seguir en condiciones. Demasiado contenido alrededor de la carrera, lo que hace que a veces sea un lío. Así y todo, no deja de ser una buena opción. Eso sí, como intento de clon de Mario Kart (no nos olvidemos que es lo que han intentado) el nuevo Formula 1 de muñequitos es muchísimo mejor ;)

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    F1 Race Stars, resbalando con la cáscara de plátano
    Recluta
    22 diciembre, 2012

    [...] mayor satisfacción dio al que suscribe en los días de la primera PlayStation, o el más reciente Sonic & All-Stars Racing Transformed, la segunda entrega que aprovecha el tirón y carisma de los personajes de Sega con bastante [...]

Fuego cruzado, ten cuidado donde apuntas.