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Análisis Superbrothers: Sword & Sorcery EP

En el eterno debate sobre la concepción de los videojuegos como arte hay opiniones para todos los gustos. Los dos extremos siguen pareciendo bastante difíciles de conciliar: por un lado tenemos a los defensores a ultranza de la idea de los juegos como un engranaje más dentro de la masiva industria del ocio actual, y por el otro quienes se esfuerzan por experimentar, como cualquier artista contemporáneo, para encontrar nuevos medios y cauces de expresión interactiva. En este último sentido, es la escena alternativa e independiente de los grandes estudios la que suele darnos los ejemplos más interesantes.

Uno de ellos es este Superbrothers: Sword & Sorcery EP, aparecido en la primavera de 2011 para iPad e iPhone. El pasado 16 de abril llegó a la plataforma Steam, volviéndose así mucho más accesible para la mayoría de nosotros. Un juego que apela a nuestra nostalgia al utilizar una estética pixel-art (muy manida últimamente, pero que sigue cumpliendo con su cometido a la perfección), y que se define como una experiencia audiovisual en toda la  amplitud de la palabra: su intención es la de conseguir que lo que vemos y lo que escuchamos se entrelace a la vez en nuestra mente. La música no es únicamente un elemento de atrezzo, parte del telón de fondo, como estamos acostumbrados a encontrarnos normalmente cuando jugamos, sino el verdadero hilo conductor que guía nuestros pasos.

Tan importante como la labor de desarrollo del juego, llevada a cabo por el equipo de Capybara Games, es por tanto la elaboración de la banda sonora. Corre a cargo de Jim Guthrie, compositor indie que se decanta por el rock progresivo a semejanza de Rush, The Alan Parsons Project y tantos otros. Un estilo que no se ha elegido a la ligera, sino que contribuye a dotar todavía más al juego de ese toque ochentero; en este sentido también nos encontraremos constantemente con vinilos, cintas de cassette y otros elementos similares en los escenarios. Además, sabemos que una de las características que definen al rock progresivo y a sus ramificaciones posteriores es precisamente ese gusto por la innovación y la experimentación, así como su estudio constante del concepto de la armonía. Este último aspecto se encuentra muy presente en Superbrothers: Sword & Sorcery EP, siendo una de nuestras herramientas para desentrañar el misterio de la aventura.

Pero no adelantemos acontecimientos. Lo primero que hay que comentar sobre este juego es su mecánica básica. Aunque las versiones de iPad y ordenador difieren, evidentemente, en los controles, ambas siguen la misma premisa: una aventura point-and-click con estética  de fantasía épica (o espada y brujería, si nos atenemos estrictamente al título). Nuestra protagonista es una chica de la que no sabemos el nombre, una guerrera de la región de Scythia que se encuentra en una suerte de viaje iniciático. El juego se divide en cuatro capítulos o sesiones, continuando con los símiles musicales. En ellas debemos hacer frente a misiones típicas de los relatos fantásticos: encontrar un tomo arcano, derrotar a una terrible criatura que vive en las montañas, obtener reliquias de misterioso poder…. Los actantes básicos de las historias de este corte se encuentran presentes, aunque matizados con un irónico sentido del humor, que se advierte desde la primera vez que entablamos un diálogo.

Nuestro guía  auténtico, no obstante, es un personaje que responde al elocuente nombre de El Arquetipo. Vestido con traje de chaqueta y corbata, se nos presentará al inicio del juego y de cada una de las sesiones en un inmenso fondo blanco y será el encargado de romper la cuarta pared, comentando con nosotros como jugadores la historia y recordándonos que no sólo estamos simplemente participando en un juego, sino en un experimento de “mitopoesía psicosociológica”. Una exageración, claro está, en clave de broma, que pretende definir la experiencia diferente que se consigue con Superbrothers.

El concepto “sociológico” se expresa a través de la integración con Twitter. Podemos agregar nuestra cuenta y tuitear en todo momento los textos que se nos presenten en el juego. En teoría esto sirve para llevar el juego al ámbito global, de manera que podamos participar con otros, intercambiar consejos, trucos o resoluciones de los puzles. En la práctica, no obstante, lo único que se consigue es espamear vilmente a nuestros seguidores, ya que poco o nada ayudará a un supuesto jugador el tuiteo de un diálogo suelto (aparte de hacer que se encuentre con spoilers salvajes en su timeline).

Junto a esta deconstrucción del concepto de la fantasía, desglosando sus elementos básicos y tratándolos con un cierto distanciamiento brechtiano, tenemos el otro gran elemento, que esbozamos al principio: la armonía. Al llegar a un determinado punto del juego, nuestra protagonista obtendrá el poder llamado “sworcery”. O, lo que es lo mismo, el de entrar en contacto con la melodía oculta en el mundo que le rodea, pudiendo utilizar las notas musicales como si de conjuros mágicos se tratara. A partir de ese momento, la sworcery se convertirá en un elemento muy importante en el juego, ya que nos servirá para resolver los puzles fundamentales. Muchos de ellos consistirán en crear breves melodías pulsando notas en un orden determinado, aportando así nuestro granito de armonía al universo. Un concepto que no sólo se advierte a nivel musical, sino también visual: la simetría en el diseño de los escenarios es una constante, y en algunos de ellos tendremos que encontrar y hacer encajar estas piezas.

No cabe duda de que la banda sonora compuesta por Guthrie es verdaderamente soberbia, idónea para embarcarnos en un recorrido en el que la prisa no tiene cabida. Es el complemento perfecto para el colorido suave;  se entrelaza y vibra en la misma frecuencia que las tonalidades ocres, verdes y grises que nos rodean. No obstante, se echa en falta su presencia en algunos puntos. El silencio, por supuesto, también tiene su voz y su sentido, pero es una lástima la ausencia de música en momentos clave. Debería funcionar como refuerzo de los puzles en mayor medida, justificarse como auténtico motor de la aventura en más ocasiones para aprovechar todo su potencial. Por desgracia, nos encontraremos con algunos momentos del juego en los que queda reducida a ese atrezzo del que hablábamos al principio.

Superbrothers: Sword & Sorcery se ubica en esa tierra de nadie entre el arte y los videojuegos, una frontera todavía difusa que muchos miran de reojo. Cumple sobradamente con su intención: la de proporcionar una experiencia onírica, melódica y relajante. Un viaje en el que nos sumergimos sin la urgencia que nos inyectan otros juegos, disfrutando del camino. Juega constantemente con la dualidad entre los mundos, no sólo el “real” en que nos encontramos y el virtual (una línea que traspasamos de la mano de El Arquetipo), sino también dentro de la propia trama, como veremos a partir de la tercera sesión (no vamos a explayarnos aquí para no revelar demasiado). Es un juego apto para los que buscan ese tipo de evasión concreta, más sosegada; quienes prefieran relajarse a base de acción o prefieran tramas mucho más enrevesadas lo encontrarán excesivamente lento y pesado. Una propuesta original, arriesgada, que merece la pena probar por los seis euros de nada que cuesta en Steam. Y si os enamoráis de la banda sonora (nada de lo que avergonzarse), en la página web de Guthrie podéis escucharla una y otra vez y adquirirla en formato digital o en ediciones que hagan vibrar nuestro corazoncito ochentero (es decir, vinilo o cassette).

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    Cuatro nuevos títulos exclusivamente digitales llegarán a lo largo del mes de agosto a la Store. Los usuarios Plus tendrán descuentos extra. El verano llega a PlayStation Network con Play 2012 – Atrincherados.net
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    10 julio, 2012

    [...] en ambas). Y encima cuenta con la colaboración de Jim Gutrhie, encargado de la música de Superbrothers: Sword & Sworcery, en el diseño de algunos [...]

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    Las rebajas de Steam contraatacan
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    1 agosto, 2012

    [...] embargo, que estén de vuelta por si a algún despistado se le pasó echarles un ojo. Títulos como Superbrothers: Sword and Sworcery EP, Cave Story+, BIT.TRIP BEAT, World of Goo o Machinarium se reparten en paquetes de cinco a 6,99€ [...]

Fuego cruzado, ten cuidado donde apuntas.