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Análisis Syndicate

Cambien el chip y olviden por un momento el nombre de este videojuego y lo que pudo inspirarles cuando eran zagales los títulos de Bullfrog en los que se inspira. Está de moda rescatar viejas y evocadoras glorias del mundo del ocio digital del mismo modo que en Hollywood realizan remakes y revisiones de films clásicos. Lo chungo del asunto es que en la mayoría de los casos, sus creadores se sustentan tanto en la marca promovida que se olvidan del trabajo de campo, pretendiendo que la experiencia fluya gracias a la nostalgia y todo ese movimiento ensalzador de lo retro que últimamente está de moda. Esto es Syndicate, si, pero también algo que no tiene que ver.

Starbreeze Studios es una desarrolladora con la cabeza amueblada que hace las cosas muy bien. Ahí quedaron aquellos videojuegos basados en Las crónicas de Riddick o el apreciado por aquel entonces primer The Darkness: Shooters en primera persona terriblemente bonitos en los que se daba un paso más allá a la hora de plantear un videojuego de esa perspectiva y concepto en los que no somos simplemente una cámara con brazos que deambula por el escenario, sino que tenemos en todo momento consciencia de nuestro volumen y forma interactuando con el escenario de una forma más rica que sus coetáneos. Todo eso ha sido replicado en Syndicate.

El juego es precioso, y aunque todo huela a la revitalizada estética de neón y estructuras asépticas que hemos podido ver últimamente en cosas como Deus Ex, la cosa funciona bastante bien. Lo que no acaba de cuadrar en todo esto es el hecho de que se haya elaborado un juego tan poco innovador y anodino a estas alturas de la película. Syndicate, obviando su apartado gráfico y un par de detalles jugables, parece estar conceptuado hace una década. “Un tira para delante” en toda regla, con oleadas de enemigos que se van sucediendo en un mismo área, final bosses horripilantes cuya única estrategia para eliminarlos se basa en vaciar una barbaridad de cargadores sobre él, y una linealidad tan premeditada que roza lo exasperante. Pero no me malinterpreten, esto para algunos no tiene por qué ser malo.

El único punto en común con los videojuegos de los que toma el nombre es su leve inspiración argumental. Megacorporaciones  de un futuro donde imperan los implantes biotecnológicos que se llevan a matar entre ellas y no sabemos exactamente por qué, aunque tampoco nos importa demasiado. Somos un sicario de una de estos emporios y en nuestro devenir realizando misiones acabamos metidos en un fuego cruzado del que tan solo se puede sacar en claro que la vida se resuelve a tiros. Hay algún retazo de dilema moral y levísima reflexión sobre el universo planteado, que se diluye completamente entre tanto tiro y explosión. El mal del “pulsar start para saltar el vídeo”, que dirían algunos.

Como ya digo, el juego se rige por los patrones más clásicos del género, con la única novedad de poseer algunas aptitudes extra que podemos utilizar en combate, una serie de poderes que nos permiten inducir al asesinato a un enemigo, obligarle a que luche de nuestro lado o invalidad su armamento y protección temporalmente, amén del sempiterno bullet time que además nos permite ver a los enemigos incluso detrás de su cobertura. Todos estos beneficios se recargan segregando adrenalina, o lo que es lo mismo, cuanta más gente mates y más rápido lo hagas, más podrás usar los poderes. Punto y pelota. Además, en nuestro camino podremos extraer algunos chips de mejora del colodrillo de algunas víctimas para poder subir nuestros stats, pero todo muy light, no se vayan a imaginar árboles fractales de desarrollo de habilidades ni mandangas similares.

Además de todo esto, nuestro avance se ve mediatizado por nuestra habilidad para hackear dispositivos, ya sea para desbloquear cierres de seguridad, eliminar torretas defensivas o eliminar las protecciones de un dron de vigilancia o soldado con un dispositivo inhibidor de nuestros poderes. Todo esto se realiza de la misma forma, pulsando un trigger de nuestro gamepad durante unos instantes hasta que una barra de carga se rellena, siendo este el otro elemento original de la propuesta.

El problema radica, al menos en mi caso, que toda esta parafernalia de poderes Jedi queda en segundo plano y al final acabo realizando la infalible táctica de disparar, esconderme unos instantes y volver a disparar hasta que todos los enemigos hayan caído ante el engorro de cambiar de habilidad y elegir un objetivo para el que merezca la pena el esfuerzo. Porque como es lógico y casi innecesario de comentar, nuestra vida se recarga si durante unos instantes no nos disparan. Faltaría más.

Todo esto que les cuento es referido a la campaña para un jugador, que con una duración de poco más de 6 horas sirve prácticamente de antesala y entrenamiento para el modo multijugador. En este, tenemos la posibilidad de realizar 9 misiones junto con otros tres jugadores para cooperar en pos de completar misiones que van desde transportar maletines a tomar un asentamiento enemigo. En estos modos, la estrategia y posibilidades de nuestros monigotes se amplían, pudiendo desarrollar algunos poderes más que los que permite el modo campaña, además de tener que elegir entre un perfil de armamento completo.

La gracia de todo este asunto es que, al estilo de lo que se denominaría un “clan”, podemos fundar nuestro propio sindicato y participar en misiones para obtener la mayor puntuación posible en el ranking mundial junto a nuestros coleguillas. Una propuesta original pero que se estira menos de lo que debería, ya que tan pocas misiones saben a poco, y las mecánicas y situaciones en las que nos vemos no distan mucho de nuestras peripecias monojugador más allá de poder insultar a nuestro compañero porque no nos ha revivido cuando era necesario.

Por todo esto, Syndicate se podría antojar como uno más del montón en esta debacle de shooters de segunda que copan los bajos de las estanterías, pero que aún resultando un tópico andante, resulta entretenido gracias a un modo multijugador que le da variedad al asunto, además del buen hacer de Starbreeze en cuanto al apartado visual y la forma de interactuar con nuestro entorno. La pena es que se haya desperdiciado una ambientación tan suculenta y el sistema de juego tan versátil de los hackeos y las habilidades con un producto de consumo rápido. Ya saben, el efecto “Hamburguesa de McDonalds”: sabe bien, de quedas a gusto pero eres consciente de que estás otra vez cenando comida rápida y sabes que no es demasiado buena para tu cuerpo serrano. Pero la carne es débil.

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    Francis Bker
    Recluta
    16 marzo, 2012

    La sombra del Bullfrog’s Syndicate es alargada.

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    NotaMedia.es
    Recluta
    19 marzo, 2012

    Syndicate (Xbox 360)…

    Análisis de Atrincherados incluido en la ficha del juego Syndicate para Xbox 360…

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    Luis Eduardo
    General de División
    22 septiembre, 2012

    El juego no está mal, aunque en mi opinion para poder competir con los demás shooters le faltaban unos meses más de trabajo, como bien dijo uno de los empleados del estudio desarrollador de tal juego, aunque bueno, el juego tampoco estuvo tan mal, a mí me gustó más que muchos otros, ya que es un “poco” más original que otros shooters, y digo un poco, por que tampoco lo es demasiado, aunque más que suficiente si estás cansado de tanto COD y ya cualquier cosa nueva de impresiona
    en fin, que si quieres variar un poco aunque sin salirte del género shooter, alquilatelo xD

Fuego cruzado, ten cuidado donde apuntas.