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Draw Something y el boom de los juegos sociales para móviles

“Juega a Draw Something”, decían. “Será divertido”, decían. “Solo es un rato y ya está”, decían. Y sin embargo aquí estoy, tras varios centenares de turnos jugados con sus correspondientes horas invertidas, tras instantes de máxima realización personal mezclados con momentos de auténtica frustración, tras haberle gritado a la pantalla tanto como le he sonreído, tras haberme convertido casi sin darme cuenta en un verdadero adicto a dibujar garabatos sobre la pantalla de un terminal táctil, aquí estoy escribiendo sobre cómo un juego que no quería probar por miedo a caer en sus garras me ha atrapado y solo me ha soltado —brevemente— para escribir este artículo. ¿Y sabéis qué es lo peor? Que como yo hay cientos de miles de videojugadores enredados en las bondades de los juegos sociales para móviles en estos momentos, sufriendo el no poder irse a dormir sin “echar una partidita” y llevándose el teléfono móvil religiosamente al cuarto de baño.

He comenzado hablando del excelente Draw Something porque es una de mis adicciones actuales y uno de los títulos del enorme catálogo de la App Store de Aple y Google Play que más fuerte está pegando entre los jugadores de todo el mundo. Pero no es el único. Otros títulos como los clones gratuitos de Scrabble Apalabrados y Words With Friends (Free) o Scramble With Friends, UNO y el mismísimo Monopoly cuentan con una comunidad inmensa que le dedica cientos de horas de diarias a unos videojuegos con unas mecánicas tan sencillas que en la mayoría de casos llevan varias décadas inventadas. Y aquí, supongo yo, que todo sea dicho de paso no soy una mente especialmente brillante, radica el éxito de todos estos títulos: en que no solo no son difíciles de jugar, sino que a todos nos resultan familiares de necesidad. Al fin y al cabo, ¿quién no ha jugado alguna vez al Pictionary, al Scrabble o al Monopoly (quien dice Monopoly dice Palé)?

Dicen que cuando algo funciona es mejor no tocarlo, y en el caso de los videojuegos esta máxima suele alcanzar un nivel casi dogmático. Pictionary, la principal referencia de Draw Something, tiene una mecánica creada hace más de veinticinco años y sigue funcionando a la perfección casi sin alterar nada, sencillamente sustituyendo el tradicional lápiz y papel por la pantalla del teléfono y el dedo. Pero es que otros juegos de mesa mencionados en el párrafo anterior como Monopoly o Scrabble fueron inventados hace más de medio siglo. Estamos hablando de mecánicas jugables que han perdurado década tras década adaptándose al paso de los años y que ahora, con el auge de los smartphones y las posibilidades que brinda Internet, no han hecho sino amoldarse una vez más para seguir proporcionando la misma experiencia jugable que posiblemente ya ofrecían a nuestros abuelos (o padres, dependiendo de la edad del lector). Es decir, que este auge de juegos sociales para móviles, desde un punto de vista histórico, no es más que la evolución lógica de una serie de títulos de diversión contrastada capaces de sobrevivir al inexorable paso del tiempo y, más meritorio aún, al importantísimo cambio de medio.

Dicho esto, a juegos como Draw Something o Apalabrados, por poner un par de ejemplos muy conocidos por todos, también hay que darles una serie de méritos ajenos a su perenne mecánica; y es que si bien no tiene absolutamente nada que ver uno con el otro, ambos comparten una prestación brillante también basada en los juegos de mesa más clásicos: el multijugador asíncrono. Esto, que viene a ser una modernización de la tradicional partida de ajedrez a distancia, quiere decir básicamente que no necesitamos tener al otro jugador conectado al mismo tiempo que nosotros para poder llevar a cabo nuestro movimiento, y que podemos dar la réplica cuando nos venga en gana. De esta manera se logran varios objetivos: por un lado que una partida nunca resulte estresante, ya que podremos tomarnos hasta una semana para responder a un movimiento si así lo queremos; y por otro que podremos estar llevando montones de partidas de manera simultánea, pudiendo disfrutar mucho más del juego si es que el tiempo nos lo permite.

Fuera de esta similitud jugable que cada vez más juegos están adoptando, Draw Something y Apalabrados optan por acercamientos radicalmente opuestos en la forma que tienen de relacionar a sus jugadores. En el clon de Pictionary los jugadores deben colaborar entre sí para ganar una serie de monedas, teniendo uno que dibujar alguna de las palabras sugeridas por el juego y el otro que adivinarla, en lo que supone un ejercicio de cooperación maravilloso con un desconocido del que tan solo sabes su apodo. En Apalabrados, sin embargo, el acercamiento es radicalmente opuesto, y nuestro objetivo no es otro machacar a nuestro oponente tan fuerte como podamos. Ese punto de pique extra que otorga la competición es sin lugar a dudas bastante adictivo, ya que a todos nos gusta sentirnos más o menos ganadores, pero la sensación de estar trabajando en algo conjunto con un completo desconocido es uno de los motivos por los que hace menos de cinco minutos, mientras me daba un descanso de escribir, he jugado un poco a Draw Something.

No me gustaría ser sacrílego estando como estoy tan cerca de cerrar este texto pero me temo que no voy a poder evitarlo. Esta estrecha colaboración que los jugadores de Draw Something deben llevar a cabo me recuerda ligeramente a ese experimento parcialmente fallido que el genial Jason Rohrer nos brindó con Between. En esta original pieza de entretenimiento interactivo dos jugadores debían ponerse de acuerdo sin poder comunicarse entre ellos por métodos tradicionales para construir una montaña con bloques de colores. El problema, y por lo que digo que el experimento era fallido, es que al final resultaba prácticamente imposible llevar la tarea a buen puerto, por lo que el “juego” terminaba siendo más un ejercicio de aislamiento que de cooperación. En Draw Something, de nuevo sin una forma tradicional de comunicación pero con una mecánica mucho más clara y definida, podemos transmitir y dejarnos transmitir la sensación de que estamos construyendo algo. Quizás solo sea el dibujo de un barco (o de Justin Bieber, a saber), pero durante unos instantes nos aliamos con un desconocido y confiamos en él para que nos ayude a obtener algo que muchos videojuegos se esfuerzan demasiado y sin éxito en conseguir: diversión. Diversión y la increíble sensación de que por un momento estábamos sonriéndole a un extraño.

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    Draw Something y el boom de los juegos sociales para móviles
    Recluta
    17 abril, 2012

    [...] "CRITEO-300×250", 300, 250); 1 meneos Draw Something y el boom de los juegos sociales para móviles http://www.atrincherados.net/draw-something-y-el-boom-de-los-jue…  por Hiawatha hace [...]

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    Jesús
    Recluta
    17 abril, 2012

    Apalabrados está bien para pasar algún rato, pero Draw Something me tiene muy loco. Hasta me acabé comprando uno de los lápices capacitivos que pueden usarse con la pantalla del iPhone. Creo que el factor creatividad le hace ganar muchos puntos, porque no es lo mismo poner en un tablero unas fichas con letras que te han dado, que currarte tú un dibujo en condiciones por el bien común monedil que comentas.

    Lo malo es ser un puto negado dibujando, ya sea con un lápiz o con un dedo, así que cuando veo las maravillas que hacen otros ( http://imgur.com/Y52MQ ) y las mierdas que hago yo ( http://imgur.com/rctk0 ),  da un poco la bajona.

Fuego cruzado, ten cuidado donde apuntas.