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Videojuegos de mesa

Juegos de mesa los hay basados en casi cualquier cosa, y los videojuegos no son una excepción. Hay docenas de juegos que beben de esta industria casi desde sus comienzos. Para que se hagan una idea, mencionar que los hay basados en Pac-Man, Space Invaders y Donkey Kong. El presente repaso queda acotado a aquellos juegos que actualmente se pueden encontrar en tiendas y están editados en castellano, que si no nos podemos volver locos. Venga, a tirar dados.

Civilization

De entrada, es una grandísima idea llevar la mecánica de la saga del amigo Sid Meier al tablero por su naturaleza tan propia de este campo: Gestión de recursos, intercambios comerciales, conquista territorial… ya saben, todo eso que mola en un juego de mesa de envergadura. Pero claro, es precisamente en ese barroquismo en las reglas donde reside el atractivo de esta propuesta. Una partida puede extenderse por varias horas lo cual no es disfrutable por todo el mundo. En el mío les aseguro que si, que conste.

El objetivo del juego es hacer llevar a nuestro pueblo hacia la cúspide de su evolución en un ámbito concreto, ya sea cultural, tecnológico, económico o militar. Para ello, tendremos que ir moviéndonos por un enorme tablero construido de forma modular del que extraer recursos y comerciar. Tiene un gran componente social al poder negociar con otros jugadores acuerdos de todo tipo, por lo que su desarrollo no tiene demasiado azar y las partidas se ganan tomando las decisiones correctas.

Está editado en castellano por Edge Entertainment, pueden jugar de 2 a 4 jugadores y las partidas como mínimo tiene una duración de 3 horas. Ya ha salido al otro lado del charco una expansión llamada “Fama y fortuna” que añade entre otras cosas nuevos pueblos a elegir (¡incluidos los españoles!), se ve que la fórmula funciona. De hecho, no es la primera vez que se utiliza esta saga para hacer un juego de mesa.

Gears of War

Estoy enamorado de los Dungeon Crawler. Al igual que en los videojuegos, este subgénero consiste en ir recorriendo con nuestros personajes pasillos y salones en los que nos enfrentamos a monstruos y recogemos tesoros, de forma que cada jugador controla a un monigote mientras que otro participante se encarga de manejar y gestionar a todos los enemigos. ¿Les suena Heroquest o Cruzada Estelar? Pues a eso iba. Docenas de miniaturas y un tablero lleno de habitaciones, puertecitas y recovecos. No me puedo resistir a algo así.

Gears of War es una iteración más en este tipo de movidas por parte de Fantasy Flight Games, expertos en la materia. Hace ya 5 años pudimos ver una propuesta similar ambientada en Doom 3, que funcionó tan bien que por lo menos aquí en España resultaba bastante complicado encontrarlo a los pocos meses de su lanzamiento. Aquí ya se imaginan de qué va la cosa, controlamos a Markus y sus compañeros en varias misiones cargándonos Locust y el resto de la fauna del juego. Como novedad respecto a los juegos antes mencionados, en este caso no es necesario que un jugador ejerza de “director de juego”, ya que los escenarios y enemigos se generan aleatoriamente. La forma de realizar acciones también varía con respecto a lo habitual, siendo el núcleo de la acción una baraja de cartas con las diferentes acciones que podemos realizar, de las que siempre tendremos unas cuantas en nuestra mano. Y la propuesta funciona bastante bien.

Está editado en castellano por Edge Entertainment, pueden jugar de1 a 4 jugadores y la duración de cada partida depende de la misión que se esté realizando, pero ronda las 3 horas.

 

World of Warcraft: El juego de aventuras

Decía que una propuesta como la de Civilization podría resultar engorrosa, pues entonces imagínense la de un mmorpg. El juego de tablero basado en WoW (o al menos el último que ha aparecido, porque hay otros tantos) basa su desarrollo en el avance y desarrollo de nuestro personaje. El objetivo del juego es derrotar a un gran enemigo elegido previamente al azar basado en alguno de los bosses más famosos de la saga. Para ello, previamente tendremos que hacer subir de nivel a nuestro personaje realizando misiones mientras recorremos el tablero de juego.

La cosa va de ir encontrando cada vez mejor equipamiento y tesoros, además de lidiar con el bando de jugadores enemigo, que también deambulará por las casillas intentando adelantarse a nosotros. Por tanto, es un juego cooperativo en el que los jugadores de la horda se enfrentan a la alianza por ser los más rápidos en subir de nivel, teniendo incluso la posibilidad de enfrentarnos en combate con ellos, aunque a la larga suele evitarse y el juego acaba convirtiéndose en un juego de la oca contrarreloj, ya que existe un número de turnos limitado.

Está editado en castellano por la editorial Devir, pueden participar de 2 a 4 jugadores y cada partida dura alrededor de una hora y media.

Angry Birds: Knock on Wood

Mira que hay pocos, pero era necesario incluir en esta lista un juego más relajado y simple, que no todo van a ser largas noches de panchitos y tiradas de dados. Angry Birds aprovecha el tirón mediático de los pollos mosqueados para lanzar su homónimo de mesa además de un juego de cartas. Es un juego evidentemente de corte infantil, cuyo desarrollo se basa en lo evidente. Elegimos una carta al azar que nos plantea una posible distribución de tablas y figuras de los cerdos. Nuestro objetivo, una vez colocadas las piezas en la posición que nos piden, es intentar derribar dicha estructura haciendo uso de una pequeña catapulta que lanza a los pajarillos de colores. Nada más y nada menos. La bomba para sus críos.

Está editado por Mattel, y puede encontrarse en casi cualquier gran superficie, como Toys r Us.

Starcraft

Y llegamos a la joya de la corona, al menos en envergadura. El juego de mesa de Starcraft es una barbaridad por la escala de su contenido y la barbaridad de elementos que se incluyen. Hablamos de 180 figuras y varios centenares de cartas y marcadores. Una orgía de cartón y plástico que representa las batallas estelares entre las tres razas que se enfrentan, Zerg, Protoss y Terran. Uno podría pensar que lo ideal para representar este universo en mesa hubiera sido un juego de estrategia militar en un tablero de cuadrícula, pero no van por ahí los tiros. El mapa modular que se forma es un sistema de planetas, y nuestro cometido es ir conquistándolos para obtener recursos con los que hacer evolucionar nuestras edificaciones y unidades.

Como ya digo, la magnificencia Starcraft hace que necesitemos una enorme mesa para desplegar toda la infraestructura, así como bastante tiempo por delante, ya que el desarrollo, aunque muy interesante y abierto, es muy pausado, máxime cuando los enfrentamientos entre ejércitos tienen un método de resolución que involucra cartas de efecto, acción, contabilizado de puntos y mil cosas más. Como ya digo, una barbaridad de juego que solo los fans de los excesos sabrán apreciar.

Está editado en castellano por Edge Entertainment, pueden participar hasta 6 jugadores y cada partida puede durar entre 3 horas y una noche entera. Por lo menos.

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